Razón de ser

Este Blog no es un blog oficial de UPyD. Lo aquí se diga, acertado o erróneo, lo digo yo.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Moraleja de las elecciones catalanas: Artur Mas es español


Con un notable retraso -uno tiene el tiempo que tiene, válgame la reiteración- vamos a hacer un pequeño análisis de las elecciones en Cataluña abordándola desde cuatro puntos de vista.
En primer lugar mi partido.

UPyD ha crecido. De hecho, ha multiplicado por tres su resultado anterior. Mis compañeros en Cataluña han hecho un trabajo fantástico. Y no hay ironía en mis comentarios. Ojalá hubiera podido ayudarlos. Ojalá hubiera podido estar con ellos y felicitarles y pasar con ellos el trago difícil de ver como tu trabajo, tu dedicación y tu esfuerzo en un territorio tan complejo como Cataluña tiene un fruto tan escaso.
Pues lo cierto es que UPyD en Cataluña, de momento, es poco más que una anécdota. Me pasé toda la maldita noche refrescando la página de los resultados mientras rogaba para que superásemos al Partido Pirata y al PACMA pues sabía, como así fue al final, que el resumen sobre nuestros resultados se limitaría a enfatizar nuestra posición excéntrica sin hacer reflexiones más profundas. Pero no pudo ser.
UPyD, por más que digan, está creciendo en toda España. Y no me baso en las encuestas con intención de voto pues es evidente que fallan más que una escopeta de feria. Me baso en mi día a día. En lo que me dice mucha gente. En lo que salimos poco a poco en los medios. En como crece, despacio pero sin pausa, el número de afiliados. En el eco que tienen nuestras iniciativas. O en los resultados como el de Cataluña que dicen que, poco a poco, crecemos.
Pero es evidente que en Cataluña tenemos un problema pues no logramos destacar las diferencias que nos separan de Ciudadanos. Teniendo en cuenta que en las pasadas elecciones generales en Cataluña casi llegamos a los 40.000 votos es evidente que hay gente que nos vota para el Congreso que no nos vota en las autonómicas. Y si analizamos los excelentes resultados de C's, un 7,58 % de los votos, comprobamos como este partido se mueve en el mismo porcentaje de votos por el que nos debemos mover en estos momentos desde UPyD en el resto de España. No es de extrañar, por tanto, que existan muchas voces que demanden una coalición entre C's y nosotros para no “robarnos” votos, para unir fuerzas y para crecer juntos.
Es tentador, por qué no decirlo. Sueño con una noche electoral en la que UPyD crezca tanto en Cataluña como para tener la repercusión que ahora se nos niega. Y pensar en sumar esos más de 200.000 votos de C's a los que el partido tenga en el resto de España de cara a unas elecciones generales a los muy cafeteros nos excita. No lo duden. Pero, como ya dije anteriormente en este mismo blog, UPyD no puede ir en coalición ni con C's ni con nadie. Y hoy mi partido ha dicho lo mismo con mejores argumentos.
UPyD es un proyecto nacional. Tenemos los mismos nombres y apellidos aquí, en La Rioja, y en Andalucía. O en Cataluña. Decimos lo mismo. Defendemos lo mismo. Acertamos en lo mismo y erramos en lo mismo. No voy a entrar ya en las diferencias con C's que puede que sean sólo de matiz o que sean salvables o que por tenaces que sean pueden ser minimizadas pues nos unen las líneas básicas. Es que no va de eso el tema. El tema va de no tener franquicias, de no tener más, ni menos, esclavitud que ser fieles a nosotros mismos.
Respeto mucho a C's y su trabajo. En la noche electoral me emocionó escuchar a Rivera decir (lo digo de memoria y traduzco del catalán en el que lo dijo él así que quizá meto la pata) una frase tan redonda como “Cataluña es nuestra tierra, España nuestro país y Europa nuestro futuro”. Pero al final, la existencia de C's no hace más que enfatizar el maldito “hecho diferencial”. El PSC existe por ese hecho diferencial, UPN también, Feijoó puso en su eslogan de campaña Galicia primero como si el resto de España fuéramos un estorbo... y siempre así. Y no creo en eso. No creo en hechos diferenciales ni en Cataluña ni en La Rioja ni en Murcia. No creo en más hecho diferencial que el que marca el clima, carajo. Y mantener una coalición con C's sería perpetuar un status quo que no comparto. Mantener esa ficción de que en Cataluña (o en el País Vasco o en Galicia) es preciso ser distinto para ser de la tierra. Y que nadie se confunda, no estoy acusando a C's de fomentar ese hecho diferencial. Sobradamente ha demostrado este partido que se siente tan catalán como español, posición que comparto a ciegas. Pero no dejo de pensar que su existencia local no encaja con el objetivo nacional de mi partido.
Así que sí, nos costará mucho crecer en Cataluña. Pero lo haremos. Ya lo estamos haciendo. Es cuestión de paciencia. No tenemos más objetivo que hacer las cosas bien. El resto vendrá por su cuenta.
Analizando los resultados del resto de las formaciones políticas se puede decir, con rotundidad, que Artur Mas ha ganado las elecciones y que Artur Mas también ha sido quien ha perdido las elecciones.

Artur Mas ha ganado las elecciones, sin duda. Y no lo digo porque tenga cincuenta diputados. Lo digo porque la distancia de CiU sobre el resto de los partidos es, sencillamente, bárbara. Treinta diputados son muchos diputados. Claro que antes tenía más pero la sociedad catalana, aún castigando a CiU, no lo ha hecho de la forma que se merece. Según mi opinión, claro.
Un partido salpicado por casos de corrupción (y no hablo de las cuentas suizas sino de todo lo anterior: palau, pretoria...), con aires mesiánicos y con afán de romper la sociedad entre los míos y los de los demás debería haber quedado al nivel de anécdota. Un partido que hace poco más de dos años fue elegido para gobernar, para gestionar, para salvar a Cataluña de la delicadísima situación en la que le había dejado el tripartito y que se ha demostrado impotente ante el reto debería haber sufrido una mayor sanción social. Al final, Artur Mas ha demostrado que él no sirve para lo que deben servir los políticos: para gobernar el día a día y para solucionar los problemas de sus gobernados.
No negaré que en Cataluña existe un sentimiento independentista creciente. Aún más. Existe el sentimiento de que se debe hacer el referéndum aunque sea para votar en contra. El PSC e ICV defienden el derecho a decidir sin haber apostado abiertamente por la independencia. Y es difícil pensar que todo su electorado votara por la independencia (como es difícil pensar que todo el electorado de CiU lo hiciera, pero eso parece que es tabú). Todo esto es cierto y todo es legítimo. Pero no era lo que tenía que hacer Artur Mas. Tenía que gobernar y ayudar a sus ciudadanos a salir de la crisis que están padeciendo en lugar de paralizar las instituciones durante meses con la precampaña, la campaña y la postcampaña electoral.
Y todo esto... ¿por qué? Porque el 11 de septiembre en Cataluña hubo una manifestación en Barcelona multitudinaria a la que Artur Mas no acudió pero de cuyo tirón se quiso aprovechar como el mal político que es. Puedo imaginármelo salivando ante el televisor contando cabezas y más cabezas haciendo castillos en el aire como la lechera del cuento. Puedo imaginármelo convenciéndose a sí mismo: “Si toda esta gente, catalanes de verdad y no como los que se han quedado en casa, votan a CiU podemos tener mayoría absoluta. Ah, mayoría absoluta. No depender de esos españoles del PP. Ah, mayoría absoluta. Ser rey en mi cortijo, perdón, de mi masía”. Fue incapaz se sobreponerse a la tentación de apropiarse de lo que no era suyo. De lo que no era, al menos, totalmente suyo. Se vio en el espejo alto y guapo. Presidente de su tierra. Y se dijo que todos esos manifestantes sólo necesitaban un líder y ese líder era él. Resultado: ERC crece. Mejor el original que la copia.
Eso sí, esta deriva sinsentido de CiU tiene una vertiente en la que nadie ha pensado y que afecta a mi partido, a UPyD. CiU se ha dedicado a romper puentes con el PP a base de bien. Y no sólo con el PP sino con el resto de España, en general. Con usted y conmigo. Imagino que habrá gente tanto en el PP como en CiU tratando de rehacerlos pero, como parece que Mas se va a acostar con los de ERC, lo veo muy complicado. ¿Imaginan en un Congreso de los diputados sin mayoría absoluta a CiU como el garante de la estabilidad tal cual lo ha sido en pasadas legislaturas? Yo tampoco. Y... ¿quien queda? ¿IU? Quizá para el PSOE, pero no para el PP. Quedamos nosotros, que para eso estamos creciendo. En un futuro parlamento sin mayoría absoluta y con 10-12 diputados de UPyD puede que la única garantía de estabilidad para el gobierno sea apoyarse en nosotros. Y nosotros no pediremos dinero como los nacionalistas. Pediremos políticas. (Y no niego que este es mi particular sueño de la lechera)
Sobre el resto de los partidos me gustaría destacar un par de cosas. Tanto en el País Vasco como en Cataluña el PSOE y el PP se han quedado en tercer y cuarto puesto respectivamente. Tercer y cuarto puesto para los que deberían ser las dos alternativas a gobierno a nivel nacional. Confío en que se lo hagan mirar un poco. Sobre todo me asombra la euforia del PP. Los mejores resultados de su historia. ¿De dónde sacan esa euforia? ¿No ven que, a poco que sigan haciendo bien las cosas, los de C's se los van a comer? En fin, por mi, si no saca UPyD rédito de esos votos, que se los quede C's.
Pero, y a modo de colofón, el detalle más gratificante de las elecciones Catalanas (aparte de ver que UPyD sigue creciendo por más que lo haga con lentitud) ha sido la reacción de Artur Mas ante la derrota. ¿Hay mayor demostración de su españolidad que no asumir la derrota, no bajarse del burro y, desde luego, no pasársele por la cabeza dimitir como artífice de un cisco sinsentido que ha perturbado a la sociedad catalana y ha perjudicado tanto a su partido? Le guste o no, su pasaporte no miente. Es español.

1 comentario:

  1. Mas debiera dimitir, a encendido una polvora que estaba mojada. Los politicos deber responder por su ineficiente gestion y dejar de provocar tension en la sociedad.

    ResponderEliminar