Razón de ser

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martes, 18 de diciembre de 2012

Prioridades en Gasto Público


El Ayuntamiento de Logroño acaba de gastarse 10.000 € en una aplicación para tablets y smartphones centrada en Logroño. Se llama Logroño.es y, entiendo, proporciona información sobre la ciudad y su comercio útil tanto para el residente como para el visitante. La verdad es que no puedo opinar con criterio de ella pues tengo una tablet pero mi versión de Android (Froyo) no es compatible con la aplicación. Que mira tú que ya es mala suerte.
A priori me parece un primer desacierto por parte del Ayuntamiento no haber desarrollado una aplicación compatible con todos los dispositivos Android. Mi versión, un poco antigua sí, aún cubre el 15 % del mercado Android. Y mi tableta es del año pasado, no de hace quince lustros. Aún está demasiado nueva como para pensar en cambiarla.
Pero bueno. Asumamos que el problema es mío por usar una tecnología obsoleta (en el vertiginoso mundo de la informática) y no de los creadores de la aplicación. Hay objeciones distintas a realizar a esta aplicación.
El Consejo Metropolitano de UPyD Logroño ha presentado, vía nota de prensa, algunas objeciones con más fundamento que la mía. Resulta que esta aplicación del Ayuntamiento está pensada también para servir de promoción al comercio local de Logroño. Bien sabemos todos que al comercio de Logroño, que era un referente hasta hace dos días, le hace falta un impulso significativo pues está en franca decadencia. No hay calle ni barrio donde cada día no veamos cerrar un comercio. Y los que abren en su lugar son menos que los que han cerrado.
El problema, como evidencia la nota de mis compañeros del Consejo Local, es que el Ayuntamiento ha hecho esta aplicación por su cuenta y riesgo y sin realizar las debidas diligencias con los comercios a los que, más o menos, quería ayudar. El resultado es que el comercio logroñés no se siente partícipe de esta iniciativa, no está implicado ni interesado en ella. Y en la aplicación está representado menos del 1 % del comercio de nuestra ciudad. Un fiasco.
Parece que el Ayuntamiento ha desarrollado una iniciativa para los comerciantes pero sin los comerciantes. Y ahora les pretende cobrar 25 € por darles de alta en la aplicación. Sin éxito, claro. Los comerciantes, que ya están apurados, no sienten ningún interés en pagar con sus aportaciones la aplicación que se ha desarrollado para ellos pero sin hablar con ellos primero.
Y con esto llegamos a lo que es mi objeción principal sobre todo este tema.
¿Era necesaria esta aplicación? Antes de responder, otra pregunta. En caso de ser necesaria... ¿era necesario que la aplicación la desarrollara el Ayuntamiento de Logroño en lugar de la Cámara de comercio o la Asociación de Empresarios? Es decir... ¿por qué narices la administración siente la obligación de meter sus narices en absolutamente todos los aspectos de la sociedad?
El caso de esta aplicación, a la que auguro un futuro patético y lamentable y ojalá me equivoque y sirva para promocionar de forma fantástica a nuestra ciudad, es sólo un ejemplo de la forma de proceder de nuestros gobernantes. Y de nosotros mismos.
Estamos acostumbradísimos a que papá estado (o abuelo ayuntamiento, o tía comunidad, o mamá mancomunidad) lo haga todo por nosotros. Y papá estado (y el resto de la familia) está encantado de tratarnos como idiotas y hacerlo todo por nosotros. Ya sea construir teatros, subvencionar películas, montar certámenes, desarrollar aplicaciones de móviles, construir pisos... el dinero público da para todo. O daba, claro. Luego la Biblioteca Pública no tiene dinero para aumentar sus fondos o los colegios sufren recortes o UNA PLANTA DEL HOSPITAL SAN PEDRO ESTÁ CERRADA y aquí no pasa nada. Pero que el Ayuntamiento desarrolle una aplicación para móvil o buzoneé un programa de fiestas navideñas mientras llena de banderolas nuestras farolas.
Prioridades. Es un asunto de prioridades.
Cada vez estoy más convencido, y esto no es estrictamente ideología de UPyD sino mía, de que la administración debe ser más pequeña. Debe centrarse en lo esencial. Hay asuntos que todos entendemos que el Estado (y el resto de las administraciones) no pueden desentender: la educación, la sanidad, la justicia o la seguridad. Pero del resto de los asuntos se debe encargar la iniciativa privada. Y no hablo de no legislar. No hablo de dejar total libertad y permitir que se convierta en libertinaje. Hablo de que algunos aspectos de la vida cotidiana deben ser desarrollados por la iniciativa privada o no deben desarrollarse.
E incluyo aquí también a la Cultura, que es un tema que a mi me tira mucho: bibliotecas, museos, cines, librerías... Todo está excesivamente reglamentado e influido por la iniciativa pública y, al final, la anquilosa. En EEUU, esa patria de capitalismo y de los materialistas incultos, la inversión en cultura por habitante es mucho mayor que en España. Pero es una inversión privada, tanto de personas anónimas como de empresas. Es una inversión alentada con desgravaciones de impuestos, por ejemplo. O con un precio de los libros LIBRE. ¿Queremos que la gente lea o no? ¿Y por qué una empresa como Zara puede vender su ropa al precio que quiera pero no eso posible hacer es con un libro?
Hagan una prueba que yo he hecho varias veces. Vayan a Amazon. Busquen un libro y miren su precio. Busquen ese libro en Amazon.com en ingles (o en su idioma original) y vean el precio. La diferencia puede llegar a ser de más de doble. ¿Por qué? Por que la versión inglesa no tiene el precio tasado y como se venden más libros pueden ser más baratos. Pero, y parece una paradoja, SE VENDEN MÁS LIBROS PORQUE SON MÁS BARATOS.
¿Qué tiene que ver mi diatriba sobre el precio de los libros y la aplicación del Ayuntamiento de Logroño? Nada. Y todo. 

1 comentario:

  1. En el mismo clavo Juanjo. Lo malo es que la prioridad es la propagnada, con todo lo que esto conlleva.

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