Razón de ser

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lunes, 21 de enero de 2013

De res corrupta


Entre los logros que no se podrán negar a UPyD en sus pocos años de existencia está el haber logrado, al menos en dos ocasiones a lo largo de la presente legislatura, unir a todo o casi todo el Congreso de los Diputados, esa jaula de grillos. Evidentemente hemos logrado que los más variopintos diputados del Congreso unan su voz contra las posiciones de UPyD, faltaría más.
Una de las ocasiones, y la que yo más cito, es cuando UPyD trató de conseguir la ilegalización de Amaiur pues entendemos que esa organización y ETA son, básicamente, la misma cosa (por no decir mierda). Aquello fue la bomba, un jolgorio, una (y detecten la ironía ya) fiesta de la democracia en la que PP, PSOE, IU, ERC y todos los demás, con Amaiur, se unieron en una parranda para darle de bastonazos a UPyD llamándonos de todo. Claro, yo les comprendo. UPyD hizo algo que no es usual y les sorprendió. UPyD prometió durante la campaña electoral que pediría la ilegalización de Amaiur y cumplió su promesa. ¡Válgame Dios! ¡Qué osadía! Dejemos de lado que, además de estar cumpliendo una promesa electoral, además teníamos razón. Es una vergüenza para nuestro Congreso que los tipos de Amaiur campen por él como unos diputados más sin haber purgado sus innumerables culpas.
La otra ocasión en la que logramos un consenso ciertamente notorio en el Congreso fue antes aún. No fue tan mayoritario, desde luego, pero logramos algo digno de crédito: que muchos diputados del PSOE aplaudieran a Rajoy. Y en su mismo debate de investidura.
Les pongo en antecedentes. El Señor Rajoy, aún no presidente pero ya después de haber ganado unas elecciones con los mismos votos que tenía (pocos más) pero de forma arrolladora en virtud de una ley electoral injusta que deja a UPyD con más de un millón de votos con cinco diputados como si fuéramos el PNV con sus 300.000 votos, pronuncia su discurso para lograr el apoyo de la cámara. Ya sabemos la historia, obtiene el apoyo de su partido, de UPN que, básicamente, es el mismo partido con otra marca, y del FAC que, yo creo, aspira a lo mismo en Asturias pero sin éxito.
En ese debate Rubalcaba hace un discurso tibio y timorato. Digno de quien ha llevado a su partido a un batacazo electoral considerable y que todavía no se ha recuperado del golpe. Cayo Lara nos deja claro que la retórica no es lo suyo. ERC dice tonterías. Y el resto de los partidos se atienen, más o menos, al guión.
En un momento del debate interviene Rosa Díez.
Básicamente, abrevio el vídeo por si prefieren saltárselo, le dice que no le vamos a apoyar, faltaría más, pone en evidencia las carencias del discurso que el futuro presidente ha hecho esa mañana y le afea la conducta por no haber incidido en la corrupción. Sobre esta cuestión le explica, pues parece que hace falta, que la corrupción es algo terrible en una democracia. Desalienta a los votantes, desacredita la democracia y, además, evidencia las fallas de ésta. El deber de todo gobernante es luchar por erradicarla.
Y hete aquí que Rajoy que habla a Rubalcaba como a un amigo, que le ofrece colaboración a IU y les habla a los de ERC como a unos familiares que se han descarriado un poco, muestra (por fin) un poco de emoción. Y es para enfadarse con la portavoz de mi partido y clamar al cielo defendiendo a la clase política. Clama al cielo para defender que la corrupción no está generalizada y que la mayoría de los políticos son honestos y trabajadores. Y, este es el momento mágico, obtiene el fervoroso aplauso de sus diputados y un aplauso, no tan fervoroso, de los del PSOE.
¿Qué quieren que les diga? ¿Creo que la corrupción está generaliza y que el país entero apesta? No. ¿Creo que tenemos un problema con la corrupción en este país? Desde luego.
A mi que no me digan, como dijo airadamente y con profundo enfado un Señor Rajoy que alabó y defendió a Francisco Camps, que la inmensa mayoría de los políticos son honestos. Si no lo dudo. Pero esos políticos honestos no son firmes ni duros ni intransigentes ni exigentes con los deshonestos. ¿Cuántos políticos imputados iban en las listas de las pasadas elecciones autonómicas y municipales? ¿Qué hicieron los partidos políticos, TODOS EXCEPTO UPyD, cuando pedimos un pacto para que no acudieran imputados en las listas? IGNORARNOS. ¿Eso es combatir la corrupción? Y yo no digo que los imputados sean culpables. Digo que no deben ir en las listas, por si acaso. ¿O es que, acaso, entre los miles de afiliados del PP y del PSOE no pueden completar unas listas a las elecciones municipales y autonómicas sin incluir a algún imputado? ¿Qué puede pensar el afiliado de base del PSOE que es honesto, honrado y trabajador al ver que su partido elige a un afiliado imputado porque se llama X en lugar a alguien como él que no ha infringido ni una vez la ley?
Y no hablo porque el caso Bárcenas haya estallado ahora. Que es grave, es gravísimo y la postura del PP ha sido, cuando menos, ambigua. Hablo porque todos, PP, PSOE, CiU... todos están salpicados por estos casos de corrupción. Y al estar todos salpicados se consuelan diciéndose y diciéndonos que es algo que puede sucederle a cualquiera. Y con eso se quedan satisfechos.
Qué no, caramba. El asunto no es la existencia de la corrupción. Es la manera de atajarla. Y decirse a sí mismo que no está generalizada, y conformarse con eso, es alentarla. Es transmitir a los corruptos que no pasa nada, que pueden seguir así, que el partido les comprende. La opción no es cerrar filas en torno al imputado. La opción es facilitar lo máximo posible la acción de la justicia, es apartar al imputado del dinero público, es apartarle de los cargos públicos, es transmitir la imagen de que de verdad se quiere combatir la corrupción.
Y eso, lamentablemente, le pese a quien le pese, no sucede así ahora. 

1 comentario:

  1. Los ciudadanos deben poner a los viejos politicos en su sitio. Tolerancia 0 a la corrupción. Alternativas como la propuesta por UPyD deben emerger.

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