Razón de ser

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jueves, 25 de abril de 2013

La violencia es el último recurso del incompetente, Asimov dixit



Yo no sé si con el tiempo me estoy volviendo más intransigente o, simplemente, no reflexionaba sobre algunas cosas y ahora sí.
El caso es que yo nunca me he preguntado mucho por la legitimidad de los políticos. De esta forma, antes, me daba igual que se los demonizara, que se los menospreciara y que se los criticara. Es más, cuando ahora algún graciosillo me califica de político por estar afiliado a UPyD tardo bien poco en responder que ni de coña, que yo soy mozo de almacén pues ese es el empleo que desempeño y el que me trae las habichuelas a casa. Aún más, no son pocas las críticas que vierto desde este blog (y desde su antecesor alojado en el Diario La Rioja) contra los políticos en general.
Comprendo el hastío general y la irritación hacia la clase política pues es mi mismo hastío y mi misma irritación. Lo que no comparto son las actitudes de muchos de los hastiados e irritados.
La gran mayoría de esa gente opta por no hacer nada. Peor aún, optan por seguir votando a los mismos de siempre que ya les han defraudado tantas veces. Y optan por votarles no porque les crean esta vez o porque piensen que se merecen una última oportunidad. Optan por votarles PARA QUE NO SALGA EL OTRO. Así de claro. Un alto porcentaje de votantes del PP o del PSOE no creen tanto en estos partidos sino que no quieren ver ni en pintura al partido contrario de aquel al que votan. Y lo encuentran razonable, que es lo peor. Yo no puedo comprender esa “afición” a votar a la contra en lugar de votar a favor. Me parece completamente legítimo y honroso votar al PP (o al PSOE) si verdaderamente crees en lo que te cuentan o crees que son la mejor opción posible. Pero votar para que no salga el otro solo acarrea rencor, insatisfacción y perpetúa la situación actual de parálisis bipartidista que estamos padeciendo. En mi opinión esa gente que se queja de los políticos, pero que sigue votando a los mismos de los que se queja, son tan culpables de la situación actual como esos mismos políticos que desprecia.
Esta es la gran mayoría de los españoles. Aquí estaba yo hasta hace dos días, como quien dice. Luego están los que deciden que hay que hacer algo.
Entre estos hay dos tipos de gente: los que deciden construir y los que deciden destruir.
Mucha de esa gente frustrada ha comenzado a votar a otros partidos o a pasado, incluso, a formar parte de esos partidos. UPyD está constituido en su amplia mayoría de gente corriente que no ha formado parte de la vida política de este país. Y que no hubiéramos formado parte si nuestros gobernantes no nos hubieran obligado haciendo las cosas tan rematadamente mal. Otros han formado asociaciones, plataformas, se han unido a distintas ONG's como voluntarios. Incluso han nacido partidos nuevos como Equo con ideas distintas y con vocaciones muy distintas. Toda esta gente tiene mi respeto más absoluto. Es evidente que a mi IU ni Equo me parece que tengan en su seno las mejores soluciones para nuestros problemas. Ítem más, yo a IU le tengo por parte del problema pues lleva tropecientos años ya por aquí y se ha encargado con mucho esmero de salvar al PSOE siempre que éste estaba ahogándose. Pero como no han tenido una posición de peso significativo en España puedo entender a aquellos que han depositado sus ojos allí y han unido sus esfuerzos en ese partido.
Luego están los destructivos, los del “no nos representan”. Los que hoy van a “asaltar el Congreso”, los que protagonizan los escraches y mandan cartas intimidatorias a los grupos parlamentarios, los que aplauden a Beigas cuando se comporta como un animal en lugar de como un cargo electo que debe proponer cosas en lugar de realizar gestos amenazantes. Ya lo sé. Están cabreados. Están frustrados. Están hartos. No ven salida. Pero esos gestos antisistema son carne de totalitarismo.
La democracia que padecemos en España, mi partido lo dice desde su fundación, es una democracia de baja calidad. Falta transparencia, no se lucha contra la corrupción de forma eficaz y decidida, la Ley electoral es injusta, nuestra constitución necesita una revisión muy profunda, la separación de poderes es un chiste amargo. Todo esto es cierto. Pero lo que no se puede permitir es que unos pocos se arroguen la legitimidad de ostentar la voz del pueblo y pretendan destruir aquello que nos ha dado estabilidad durante tantos años tras una historia completamente nefasta en los últimos siglos. Esta democracia de baja calidad ha hecho frente a un golpe de estado y a un terrorismo salvaje y asesino (ante el que todos estos que ahora dicen de actuar callaban pues no iba con ellos). Esta democracia de baja calidad nos ha ayudado a modernizar el país, a entrar en Europa, a mejorar nuestra sociedad y a dotarnos de libertades y derechos hasta hace poco imposibles de esperar en España. Y lo que nos corresponde como ciudadanos es implicarnos en mejorarla, en solventar sus problemas, en refundarla si es preciso. Pero no en demolerla para sumir al país en el caos y la locura.
Sé que exagero. Sé que esta tarde no se producirá, como ellos quieren, la caída del régimen. Sé que habrá alboroto y destrozos y saldrán en la tele y se sentirán felices como perdices sin avergonzarse de su comportamiento salvaje, irresponsable y destructor. Y poco más.
Pero me preocupa toda la gente que no acudirá al aquelarre antisistema, que abominará de la violencia, pero que les comprenderá. ¿Comprender? ¿El qué?
Han creado un blog para difundir su estrategia. Un blog donde realimentarse y donde mostrar su incoherencia. Donde exigir sus derechos sin comprender que sus acciones combaten esos derechos. Pongo ejemplos que copio y pego.
No cumplimos las reglas que nos impone un régimen al que pretendemos derrocar, no tiene sentido informar respecto a dónde, cómo y a qué hora es legítimo defender nuestros derechos. Sería una incoherencia.” ¿Quien es el garante, pregunto yo, de esos derechos de los que tanto hablan sino el mismo “régimen” que quieren “derrocar”?
Algunos tipos de acciones secundarias son:Cortes de carreteras, vías o accesos a la ciudad importantes.Inhabilitación de cajeros automáticos.Encierros.Ocupaciones de inmuebles propiedad de la banca para vivienda.Asedios” de otros edificios relevantes durante su actividad (no vacíos).Cortes de luz provocados en sitios estratégicos (gubernamentales, medios de comunicación, hoteles de lujo, etc). Por supuesto obviamos lugares sensibles como hospitales, residencias de ancianos, etc.Escrache (presión a personas concretas).Inhabilitación de cámaras de vigilancia.Expropiaciones de alimentos y otros bienes necesarios en multinacionales.Decorar cristaleras de bancos y multinacionales con pintura, alquitrán, ácido…Hay muchísimas más cosas que se pueden hacer, ¡imaginación al poder!”

Con esto doy por concluida mi reflexión.
Ojalá no acuda nadie. Ojalá se sientan solos. Ojalá no haya violencia. Ojalá los que no acudan no les comprendan. Ojalá los frustrados, los cabreados, los indignados pasen a la acción pero de forma más positiva y constructiva.
En estos tiempos cada vez me acuerdo más del libro Fundación, de Isaac Asimov. Si una frase me ha marcado (lo leí con quince o dieciséis años) fue la siguiente:
La violencia es el último recurso del incompetente”

1 comentario:

  1. 100% de acuerdo. Todos los ciudadanos españoles podrán encontrar un partido que defienda sus ideas. La protesta pura y dura es simplemente no asumir la democracia.

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