Razón de ser

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jueves, 2 de mayo de 2013

No hagan dejación de sus funciones


En un día como el de hoy es factible alegrarse por la publicación en El País de una encuesta que sitúa a UPyD como llave de un futuro gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid. Según esa encuesta UPyD directamente dobla su número de votos mejorando significativamente su resultado electoral. Las encuestas son eso, encuestas y hay que cogerlas con mucho cuidado. Para empezar es muy difícil hacer cábalas con una encuesta realizada a tanto tiempo de las elecciones autonómicas. Puede pasar cualquier cosa de aquí a entonces y, además, la gente que ahora se da el gusto de responder lo que quiere, a la hora de la verdad muchas veces se acobarda y vota a lo de siempre. Por otra parte ser llave tampoco es, en mi opinión, un plato agradable. La idea de mi partido sigue siendo la de no entrar en gobierno porque sí, la de no coger sillones a cambio de apoyo. La idea es apoyar cambios concretos y propuestas concretas que nos parecen imprescindibles y que los sillones se los queden otros a no ser que seamos nosotros los que ganemos las elecciones. Al final, apoyemos a quien apoyemos, se nos criticará y, además, no se comprenderá que no entremos en gobierno, que no nos repartamos el poder como quien reparte un pastel. Pero, repito, esta encuesta tiene, en estas fechas, todavía poco sentido.
Hay otra encuesta, sin embargo, que a mi, hoy, me ha dejado muy mal sabor de boca.
Vía Electrometro.com he conocido una encuesta de Celeste Tel sobre intención de voto absolutamente demoledora. Y no por el resultado de UPyD. Por el resultado de la abstención: más del 50 %. Es algo estremecedor.

El pasado martes vino Rosa Díez a Logroño y en la presentación Emilio Sáez de Guinoa, el Coordinador del Consejo Territorial, ya alertaba de que la actual crisis de fe en la política nos está acercando a este riesgo, al de la no participación en la vida política, en la democracia. Rosa también habló de ello cuando explicó que UPyD es un partido que quiere reformarlo todo (pero todo) mas siendo radicalmente institucional, es decir, que creemos en la democracia y creemos en la necesidad de participar en ella y con ella (con sus reglas) para cambiar esa democracia y esas reglas intentando hacer un país mejor para todos los ciudadanos.
El resultado de esta encuesta lo que refleja es el triunfo de las tesis contrarias a lo que defiende UPyD, demuestra el triunfo de la no-política. Y un fracaso de España como sociedad, por más duro que suene decirlo.
Lo fácil es acusar a los partidos políticos de haber desanimado a los ciudadanos a votar. Y es cierto, es así. Tantos años de cambalache, tantos años de política-insulto, de gobernar de espaldas a los ciudadanos, de no ceder ninguno de su privilegios, de expandir la estructura de la administración hasta límites insospechados, de tantos puestos de libre designación absolutamente incomprensibles... tantos años, en definitiva, de PP-PSOE turnándose en el poder y no cambiando nada para poder seguir, nuevamente, turnándose en el poder ha acabado hastiando a los ciudadanos. Sobre todo cuando ha llegado una crisis de verdad, una crisis seria y atroz que está destrozando al tejido social de España, que está arrojando literalmente a los ciudadanos de sus casas y de sus empleos y los está dejando en la calle, sólos y abandonados. Una crisis como hacía años que no se recordaba y que lo que está haciendo es poniendo en evidencia cada día que ni PP ni PSOE saben qué hacer para solucionarla. O, lo que es peor, parece que ni siquiera quieren solucionarla. Ya hemos podido desde UPyD hablar de la dación de pago, o de reformar leyes para que los deudores particulares puedan declararse en bancarrota como las empresas y así, tras liquidar su patrimonio, quedar libres de deudas y pensar en quizá un día volver a empezar de cero, que, ni PP ni PSOE, nos han hecho ningún caso y han desdeñado nuestras propuestas hasta que la sociedad en un clamor sin fin las está reclamando ya desesperada.
En definitiva, los partidos tradicionales, el PP, el PSOE, IU, y los nacionalistas, son culpables (y mucho) del desapego de los ciudadanos y de su alejamiento de la política. Y deben pagar por ello, deben purgar sus penas con un resultado electoral digno de todas las catástrofes y que les arroje a lo más profundo del escrutinio electoral. Su falta de transparencia, su falta de democracia interna, su falta de sintonía con la sociedad, su apego a los privilegios de la casta política, sus recortes en cualquier cosa excepto en lo que les afecta a ellos... todo esto les hace culpables. Muy culpables.
Pero el resto también somos culpables. Y por el resto no me refiero a UPyD o a otros partidos políticos de los que hemos surgido en los últimos tiempos y que estamos libres de las miserias de nuestra democracia. Me refiero a los ciudadanos.
Me refiero a todos los ciudadanos que, una y otra vez, hemos votado a los mismos partidos a pesar de que, en el fondo, no nos gustaban. Me refiero a todos los ciudadanos que nos hemos resignado ante todo aquello que nos parecía injusto y que dejábamos los plenos de los ayuntamientos vacíos pues no acudíamos como público a ver como nos gobernaban. Me refiero a todos los ciudadanos que esperamos que lo hagan todo por nosotros, que no somos de la APA, que no apoyamos a ninguna asociación de nada, que no estamos afiliados ni a un partido ni a un sindicato ni a nada, que sólo nos inflamamos cuando nuestro equipo baja a segunda o cuando el horario de apertura de los bares se adelanta a las dos de la mañana. Hemos sido una sociedad pasiva que ha hecho dejación de sus funciones. La charla del café, insultando y menospreciando a nuestros gobernantes, era suficiente.
Y ahora, cuando vemos que esos gobernantes son realmente tan malos como parecían, decidimos no votar.
Es vergonzoso. La democracia es mucho más que votar cada cuatro años, pero también es votar cada cuatro años. Y es vergonzoso que ese cincuenta por ciento de españoles que está harto decida hacer dejación de sus funciones como ciudadano.
No pido que voten a UPyD, que lo querría, desde luego. Pido que se impliquen. Pido que se afilien al partido que sea más afín a ellos y luchen por cambiarlo y hacerlo más democrático y más sincero. Pido que funden un partido nuevo si así lo creen necesario. O pido que apoyen a aquellos partidos que, realmente están pidiendo que las cosas cambien y lo están haciendo ellos ya. Como UPyD. Hablamos de corrupción y no permitimos que haya imputados en nuestras listas (está en nuestros estatutos). Hablamos de transparencia y publicamos nuestros presupuestos y las nóminas de nuestros diputados. Hablamos de que los privilegios de los políticos deben desaparecer y renunciamos a los coches oficiales a los que teníamos derecho en el Ayuntamiento de Madrid. Y así, un montón de cosas.
Pero, repito, no les pido que voten a UPyD. Les pido que voten, que se impliquen, que luchen, que sean verdaderos demócratas y que no hagan dejación de sus funciones.
¿Qué nos queda si no creemos ya en la democracia? ¿El diluvio?

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