Razón de ser

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Son nuestra responsabilidad

En vista de que no saco tiempo para actualizar este blog que no hace otra cosa que naufragar voy a tratar de achicar agua por medio de reflexiones breves en lugar de pretender hablar (escribir) largo y tendido.
Mucho me temo que si mi pensamiento antes era ya superficial ahora puede ser, simplemente, insignificante.
Ayer se presentaba el informe PISA. Se han hecho muchas reflexiones sobre él, la mayoría apresuradas y de brocha gorda. Algunas con algo más de tino y rigor.
La mía será superficial y personal.
Hace unos días a mi hijo mayor (8 años) se le realizó una intervención quirúrgica. Poca cosa, y evoluciona bien. Pero entre unas cosas y otras perdió una semana de clase, de martes a martes.
Cuando reanudó las clases, ese mismo día, la profesora lo puso de ejemplo ante todos sus compañeros (imagino su rubor, pobre, con lo vergonzoso que es) porque había faltado muchos días y, sin embargo, llegaba con todos los deberes hechos. Tanto los que se habían hecho en clase como los que se habían mandado para casa. Lo puso de ejemplo y afeó la conducta de otros niños que cuando faltan por enfermedad vuelven sin haber hecho deber alguno.
Pensé tres cosas en un instante cuando mi hijo me lo contó (y me lo contó porque otra niña se lo dijo a su madre y esa madre a mi esposa, el niño, el mío, callado). Me sentí orgulloso. Mi hijo (no soy objetivo) es un bendito. Trabajador, responsable, obediente... una joya (repito lo de mi objetividad). Y me gustó que se le reconocieran los méritos públicamente. Pero también pensé que el mérito no era tanto de él (que sí, que hizo los deberes) como de sus padres que nos habíamos preocupado por conocerlos y por obligarle a hacerlos. Y en ese mismo instante lo que también pensé, y sobre lo que sigo pensando, es que la profesora no debería haber afeado la conducta a ninguno de esos niños (8 años) por no hacer los deberes estando enfermos. Los responsables de esa negligencia son los padres.
No puedo dejar de pensar, y no es popular hacerlo así, que con el informe PISA pasa algo parecido. Los niños no se aplicarán, vale. Los profesores necesitarán mayor exigencia profesional, de acuerdo. Los políticos y sus cambios legislativos y sus debates estériles sobre religión son más un problema que una solución, lo acepto. Pero somos nosotros. Somos todos. Somos los padres. Los que nos sentimos muy orgullosos de nuestros hijos pero que no nos avergonzamos cuando sacan malas notas o tienen mal comportamiento.

Son nuestros hijos y son nuestra responsabilidad. 

1 comentario:

  1. Pues va a ser que sí. Seguro que L marco la agenda, que gran madre.

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