Razón de ser

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domingo, 19 de enero de 2014

Razones equivocadas

Ha nacido VOX y claro, la charla desde entonces se ha articulado, más o menos, con un argumento y una derivada de ese argumento. El argumento es que esto le va a hacer mucho daño a las expectativas de voto de UPyD. La derivada es este partido ha nacido pues “somos muy de izquierdas”. Que no deja de tener coña cuando muchos, a veces los mismos, se esfuerzan por explicar que somos de derechas, muy de derechas.
No voy a entrar en el daño o no que pueda hacer a las expectativas de voto de UPyD la existencia de VOX. Son muchos los factores que no controlo. No conozco la estructura que tiene esta nueva formación más allá de sus caras visibles para conocer su implantación nacional y como ésta repercutirá en unas elecciones. Ni sé en profundidad sobre la sociología del voto teniendo en cuenta que creo a pie juntillas que las políticas de UPyD no son de izquierdas ni de derechas sino que intentan ser sólo lógicas y útiles por lo que no puedo “ubicar” a nuestro electorado en ningún nicho. Además, no nos engañemos, UPyD no tiene una vida tan amplia como para tener un “electorado” fijo pero, al mismo tiempo, tiene ya la experiencia de dos generales, unas municipales, unas autonómicas y unas europeas que muestran el crecimiento constante de la formación. Es decir, demasiados datos como para que yo tenga una opinión clara.
Y en el fondo me da igual. Puedo equivocarme pero sostengo desde el principio que el éxito o no de UPyD depende sólo y exclusivamente de nuestro trabajo y de la coherencia y lógica de nuestras propuestas. Si trabajamos y demostramos lo que predicamos, los ciudadanos nos apoyarán. Si no lo hacemos no podemos esperar a que los demás lo hagan peor para obtener algún voto.
Lo que me sorprende es que varias de las personas con las que he hablado me hayan insistido en que UPyD, con esa roja como líder, no podía darle a los rebotados del PP lo que querían y que por eso VOX era necesario. Que sí, que no lo niego. Pero me hace gracia que se ponga la carga de la prueba en lo que UPyD no hace o no dice cuando debería estar en otro lado.
Porque la existencia de, ahora, VOX es, como lo fue la de UPyD, la de C's o la de otras formaciones que han aparecido recientemente, la demostración de que los que han fracasado son los partidos tradicionales. PP, PSOE, IU y los nacionalistas se han repartido los sillones en un equilibrio de fuerzas más o menos estable donde cada cual tenía adjudicado su papel. Por más que algunos se presentaran como contrarios al sistema, IU, todos han jugado gustosos su papel sentándose en los sillones en cuanto tenían ocasión (recuerden ese pacto PNV-IU en el País Vasco que fue la demostración de que, por poder, les daba lo mismo 8 que 80). La articulación de nuevas fuerzas nacidas desde la frustración y el hastío de ciudadanos corrientes y sin aspiraciones políticas lo que evidencia es que aquellos que lo tenían todo para poder perpetuarse en el poder ad eternun no han sabido estar a la altura de sus responsabilidades. Son ellos los que han fracasado al defraudar una y otra vez los ciudadanos.
Por más que se apresuren a hacernos creer que ya estamos saliendo del hoyo la mayoría somos conscientes de que no. Como muchos puedo atestiguar en mis carnes, y yo tengo la suerte de no haber perdido mi empleo mileurista en todos estos años cosa que no le ha sucedido a mi esposa o a algún otro miembro de mi familia, que esa recuperación no se deja ver en las calles. Y ha sido esta crisis la que ha dado la puntilla al sistema de partidos apoltronados que padecíamos. Porque en esta época la gente necesita compromiso y esfuerzo por parte de sus gobernantes y no sólo no lo ve ahora, es que se da cuenta de que no tenían ese compromiso y ese esfuerzo desde hace muchos años.
Por tanto, ignoro el éxito o el fracaso que cosechará VOX. Pero lo que tengo claro es que los que están a un paso de un sonoro fracaso son otros. Las contradicciones en las que viven el PP y el PSOE, defendiendo una cosa y la contraria sin rubor, enfrentándose sin aportar jamas una solución, les va a costar la única fuerza que tienen: el voto de los ciudadanos.

Y nosotros, UPyD, a lo de siempre. Trabajo, dedicación, honestidad, coherencia. Tarde o temprano, si somos fieles a esto y no erramos el rumbo, los ciudadanos nos recompensarán. 

1 comentario:

  1. en España los cambios cuestan años, pero al final escarmentamos que no aprendemos.

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