Razón de ser

Este Blog no es un blog oficial de UPyD. Lo aquí se diga, acertado o erróneo, lo digo yo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Las víctimas incómodas

Un amigo mio, muy buena persona a pesar de lo que ahora voy a contar, me dijo hace poco que las víctimas (del terrorismo) son poco objetivas por culpa de su circunstancia personal. Estaba tratando de defenderse de mi argumento (emocional más que nada, lo sé y lo defiendo) de que algo se estará haciendo mal en política antiterrorista cuando la gran mayoría de las víctimas están tan indignadas y se sienten tan abandonadas.
Mi amigo no trataba de ser despectivo con las víctimas. No trataba de menospreciarlas ni de minimizar su legítimo dolor. Mi amigo, por más que él no sea consciente de ello, simplemente es un ejemplo perfecto de como a mucha buena gente, demócratas de pro, las víctimas les estorban en este preciso instante. Son fuente de una memoria, de una herida sin cerrar, de un horror sin castigo para sus culpables. Son la evidencia de que la realidad es mucho más amarga de lo que queremos creer. Para mucha gente el hecho de que ya no haya muertos es el argumento definitivo que evidencia que las cosas ya están bien. Y no es así. Gracias al cielo ya no hay muertos. Pero ha habido demasiados como para olvidarlos.
En esa noche de tertulia donde los argumentos se entrecruzaban no logré presentar de forma tan clara como yo veo algunas cosas. No logré explicarle que el asunto tiene un arranque muy simple: Disolución total y absoluta de ETA, entrega (sin parodias ni estupideces) de todo el armamento con su munición y, esto es de vital cumplimiento, colaboración con la justicia para resolver los más de 300 crímenes etarras sin resolver. Al margen, claro, de la condena de la violencia y del lamento por el daño causado. Yo soy de la opinión de que no hay nada que hablar con ETA. Pero sin esto no me platearía siquiera el acercamiento de un sólo preso a las cárceles vascas.
Ser claros y concisos, es lo que hizo Covite este fin de semana. La imagen de esas tres mujeres con carteles reclamando a esos malnacidos ante la Casa de Cultura de Alsasua una condena del terrorismo y la colaboración con la justicia para esclarecer los asesinatos pendientes es un llamado claro y contundente a la realidad.
Las tres valientes.
Fuente: Covite
Es un grito, un faro luminoso, un destello más que deja claro que, pese a lo que opinen buenas gentes como mi amigo, las víctimas podrán no ser objetivas pero tienen toda la razón y la falta de objetividad no les quita ni un argumento válido. Quizá hasta les da más. Porque nos estamos dejando comer el terreno, las palabras, la razón, la historia y el presente. Lo que es lo mismo que decir que hipotecamos nuestro futuro y se lo vendemos a los que deberían estar rumiando ahora su vergüenza y su derrota en lugar de alardear con mentiras y con gestos altivos. Es increíble que estos canallas del otro día se presenten como “ciudadanos que han huido por razones políticas”. Una mentira de ese calibre es una doble puñalada. Por un lado la puñalada de la mentira. Han huido por razones criminales. Son delincuentes a los que buscaba la justicia y que escaparon para no ser detenidos. Y es una puñalada pues los “ciudadanos que han huido por razones políticas” (aunque más que huir los expulsaron y les obligaron a irse) son tantas y tantas víctimas que tenían que añadir al dolor de la pérdida el desprecio de una sociedad enferma, la vasca, que las marginaba y las desdeñaba haciéndoles irrespirable el ambiente en sus pueblos, sus calles y sus ciudades (suyos de las víctimas, no de esos vascos que decían que en el País Vasco si no te metes en política se vive muy bien; ya, y en época de Franco también, no te jode).

Repito que mi amigo es una buena persona. Con sus filias y sus fobias, como yo, como usted, como todos. La violencia etarra le escandalizaba sinceramente. Pero ni él ni gran parte de la sociedad española siente la violencia etarra tan personal como la sentimos otros ni como la han sentido, tampoco yo claro, las víctimas. De hecho, en el transcurso de esa charla y hablando de cosas distintas (aunque no tanto) me recordó que él había salido a manifestarse cuando los atentados del 11M. Como detesto esa actitud de que unos muertos son distintos a otros no me atreví a preguntarle si alguna vez había salido por culpa de un atentado de ETA. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario