Razón de ser

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martes, 20 de mayo de 2014

Optimistas pero no tontos

Es un poco extenso pero copio y pego el discurso que preparé para mis intervenciones este fin de semana en Villamediana de Iregua y en Lardero.
Allá donde ponga Villamediana, cambien por Lardero.
Espero que no les aburra demasiado y entiendan que es un texto para "interpretar" por lo que leído puede quedar un poco plano.

Optimistas pero no tontos

Buenas tardes y muchas gracias por acudir a este acto político de UPyD en Villamediana. Les agradezco su interés por la política tal y como está el patio. Cuando me vi en la tesitura de participar en este acto me planteé seriamente sobre qué y cómo abordar esta charla.
El caso es que la primera opción, la más lógica, es, ya que estamos ante unas elecciones europeas, coger el programa de UPyD, darle un buen repaso y bocetar un resumen en profundidad para que ustedes pudieran salir de aquí con una idea formada y detallada del mismo. Pero claro, para qué negarlo, puedo convertir esta charla en un auténtico latazo y no creo que esa sea una buena idea. Además, el programa está disponible en la web del partido de forma fácilmente accesible así que lo que yo debo hacer es proporcionar otro punto de vista.
De reparto en Villamediana antes del acto.
Me dicen que uno de los señores es el Alcalde del Villamediana (PP).
Prometo que no lo sabía.
Que no significa que no vaya a hablar del programa. Me temo que no van a tener esa suerte y un par de propuestas les voy a detallar a lo largo de la charla.
El caso es que, ahora oímos hablar mucho de euroescepticismo y de antieuropeismo, por lo que creo que lo mejor que puedo hacer es explicarles como ve UPyD el proyecto europeo y porqué me parece a mi la forma más lógica de hacerlo.
El resumen sería, así a las bravas, que somos optimistas pero no tontos.
En UPyD no es que seamos europeístas convencidos, que lo somos, es que somos optimistas con el futuro de la UE. Pero no somos tontos. Tenemos muy claro los muchos problemas a los que se enfrenta este proyecto y la cantidad y profundidad de los cambios que hay que acometer para que la UE sea un proyecto de verdad ilusionante.
¿Por qué está la UE en una tesitura tan delicada en estos momentos?
En primer lugar por un problema de expectativas. Una amiga mía que no había visto El Padrino la vio hace pocos días. Cuando le pregunté que qué le había parecido, estaba convencido de que iba a decirme, como pienso yo, que es una de las mejores películas de todos los tiempos, pero ella fue franca. Las expectativas eran tan altas, le habíamos hablado tantas veces y tanto de la película que, por fuerza, no estuvo a la altura. Algo parecido pasa con la UE. Esperamos de ella algo que todavía no puede darnos.
Yo tiendo a culpar a los EEUU de la frustración de las expectativas que provoca la UE. Y no porque los EEUU nos boicoteen ni nada parecido, aunque a veces pueda parecerlo. Sino porque tendemos a comparar la UE con los EEUU como si fueran lo mismo y no tienen nada que ver por ahora.
EEUU es una nación con más de 200 años de historia. La UE es una agrupación de naciones que, en su punto más avanzado, apenas tiene 20 años. Si contamos desde la CECA (Comunidad Europea del Carbón y el Acero) no llega ni mucho menos a los cien. Los EEUU se formarón por la adhesión, y posteriormente con la conquista, de numerosos territorios vírgenes. No tenían historia ni un pasado más o menos glorioso al que atarse para diferenciarse de sus vecinos. La UE está formada por algunas naciones, como España o Francia, con más de 500 años de historia. Una historia, justo es decirlo, llena de odios y enfrentamientos internos por los motivos más peregrinos. En EEUU, hasta hace unos pocos años, el único idioma era el inglés. Mientras, la UE, tiene 24 idiomas oficiales, y algunos países son muy celosos del suyo.
En definitiva, establecemos comparaciones que no tienen base. La UE y los EEUU son dos cosas completamente distintas y así deben ser.
El segundo problema de la UE es que, entre sus ciudadanos, hemos olvidado las razones que nos llevó a fundarla. Es curioso, permitirme una última comparación con los EEUU, que el primer gesto de rebeldía contra la corona británica fue el famoso motín del té cuando cuatro locos abordaron un barco y, para no pagar impuestos sobre ese té, lo arrojaron por la borda. Éste hecho sucedió cuando sólo existían 13 colonias. EEUU tiene ahora 50 estados pero en cada uno de ellos conocen esta historia y la narran como si hubieran sido sus antepasados los que arrojarán ese té por la borda. Lo que quiere decir que, incluso en la mayoría de los estados que todavía no existían, sienten como suya una historia común que les da razón de ser.
Después del Acto de Lardero
En la UE, repito, hemos olvidado que nos llevó a fundarla. Hemos olvidado que la UE se fundó para combatir los nacionalismos que habían llevado casi a la destrucción a Europa. En Europa, no hace falta tener la carrera de Historia para saberlo, llevamos cientos de años matándonos entre nosotros. Hasta que llegó la UE.
Siempre contamos que la democracia española nos ha dado el periodo de mayor estabilidad de nuestra historia. Sólo por eso merece la pena defenderla con ahínco. Pues la UE, comenzando por esa confederación del carbón, pasando a la CEE y culminando en la UE, ha dado el periodo de paz más largo que se puede recordar a los países que la conforman. Es cierto que no ha dejado de haber guerras. Pero entre países de la UE, países que siempre han peleado unos contra otros, ya no. Es más, a nadie se le pasa por la cabeza esa idea siquiera.
Entonces, ¿qué sucede?
Pues hay una que esta clara. A pesar de no pelearnos, aún somos países que compiten unos contra otros. Somos aliados, sí. Pero adversarios. El egoísmo. O en su faceta política, el nacionalismo, nos quiebra y nos separa.
Cuando digo nacionalismo intenten ustedes olvidarse por un momento de ese nacionalismo de andar por casa que padecemos en España. Aquí padecemos a unos iluminados que se han inventado una historia alternativa a la realidad que veneran e idolatran como al becerro de oro. Si no nos ocasionaran tantos problemas, casi serían enternecedores. Pero existe el nacionalismo de los estados. El nacionalismo de un país contra otro o sobre otro. Así, Alemania en estos momentos olvida lo que recibió para su reunificación y se cansa de aportar dinero para rescatar las economías de sur. O nosotros, porque esto pasó en los años de bonanza, nos indignamos cuando la entrada de otros países más pobres nos arrebataba muchos de los fondos de cohesión con los que hemos pagado AVEs, polideportivos y todo tipo de lujos y excesos. Y no digo que los polideportivos o algunos de los AVEs no fueran necesarios. Digo que nos los hemos proporcionado con dinero ajeno con exceso y grandilocuencia y luego nos hemos indignado cuando otros más pobres que nosotros necesitaban los fondos con los que soñábamos.
Y no son solo nuestros gobernantes. Nosotros les hemos aplaudido o condenado en función de lo que sacaran o dejaran de sacar. Sin ser conscientes de que la UE somos todos, parece que el dinero que viene de Europa se lo sacamos a la Merkel directamente de su bolsillo. Lejos de cooperar o de coordinanos, en la UE muchas veces hemos competido. Y no es un hecho reciente ni del que los españoles seamos los único culpables. Toda la UE, al menos en los últimos tiempos, actúa de igual forma. En realidad, como he dicho antes, más que nacionalismo habría que hablar de egoísmo.
Lo que quiero que quede claro es que desde UPyD somos muy conscientes de todos los problemas que tiene la UE, pero también somos conscientes de que la UE, a pesar de todo, ha sido más fuente de soluciones que de problemas. O que los problemas que ha ocasionado han sido menores que los que ha solucionado.
Bien, ahora que sabemos de forma muy general qué es lo que pasa la pregunta es lógica. ¿Qué hay que hacer? Aquí es donde les voy a hablar un poco del programa pero prometo ser breve.
En realidad podría ser muy pero que muy breve pues puedo resumir todo el programa en una única frase. Una frase que desconcertará a todos los que nos llaman “nacionalistas españoles” y una frase que necesita matizaciones, desde luego. La frase es “Menos España y más Europa”. Que nadie se alarme. No queremos eliminar al estado Español. Para eso ya tenemos nuestro tiernos nacionalistas. Lo que pasa es que igual que yo estoy convencido de que Villamediana necesita a La Rioja y ésta necesita a España, España necesita a la UE. Y necesita una UE fuerte, con competencias concretas, con peso, con fuerza. Pero no una EU que sea una suma sino un todo. Del mismo modo que un matrimonio se dice que es algo más que la suma de dos personas, la UE no puede ser sólo la suma de los gobiernos nacionales, debe ser algo más, debe ser Europa y nosotros, por extensión, europeos. Europa se debe articular como una organización federal que establezca los derechos y los deberes de los distintos estados y que esté gobernada por todos los europeos en su conjunto y no por aquellos estados que por su población o por su economía se arrogan más poder respecto a los demás.
¿Cómo hacemos esto?
En primer lugar, y es en lo que más insiste UPyD en esta campaña, dándole el peso que le corresponde al Parlamento Europeo. Éste parlamento es el único órgano que elegimos los ciudadanos. No escogemos nada más en lo que respecta a Europa. O, mejor dicho, no hacemos nada más en común. Del mismo modo que los diputados que elegimos aquí en La Rioja representan no a esta tierra sino a toda España, los europarlamentarios son elegidos para representar a toda Europa y para pensar en toda Europa legislando lo sea mejor para el conjunto del continente. Otra cosa es que por ahora no lo hagan, pero ese es, en realidad, su cometido. Así que lo primero que pedimos, por lo que nos pelearemos en Europa, es por cambiar el Parlamento Europeo y darle más poder. Debe tener plena iniciativa legislativa (que ahora no la tiene), debe elegir a los miembros de la Comisión (que vendría a ser algo así como el Gobierno de Europa si los jefes de gobierno de los distintos estados le dejarán serlo), debe poder hacerles a los miembros de esa Comisión una Moción de censura en caso de que no hagan bien su trabajo y debe ejercer una función de control de la política exterior europea (para ello debemos tener una única voz europea, que es otra de las propuestas de UPyD). Por tanto, punto uno: un parlamento más fuerte.
De esto se deduce que queremos una Comisión Europea (el gobierno) fuerte y con peso. Por lo tanto lo que pedimos es la supresión del Consejo Europeo que es la reunión de los jefes de estado. Los jefes de estado, lo siento, tienen miras muy cortas. Hasta sus próximas elecciones. El problema es que cada cual las tiene cuando le tocan. Es decir, si Alemania tiene elecciones, está condicionada por ellas y toma unas decisiones y no otras en función de esas elecciones para no hacer nada impopular (aunque sea necesario). Para cuando Alemania ha tenido sus elecciones, va y las tiene Francia. O España, o el Reino Unido. Así en cada reunión del Consejo Europeo siempre hay uno o dos presidentes a punto de pasar por las urnas y que no se arriesgan a hacer lo necesario no vaya a ser que sus electores no le voten. Añadan a esto Italia que siempre está en interinidad, claro. ¿Qué tenemos? Un órgano de gobierno inoperante formado por personas que no piensan en Europa sino en su terruño. Es como si aquí en España no existiera un gobierno central sino que los presidentes de CCAA se reunieran y tomarán entre todos las decisiones. Si ya nos dan guerra nuestros presidentes en ese caso sería la leche. Así que punto dos: supresión del consejo.
Y no se preocupen. No me voy a extender mucho más en otros puntos. Voy a bocetarlos, no más. Necesitamos una política exterior común. Ahora Alemania va por un lado, el Reino Unido por donde vaya EEUU, Francia por su camino lo transite alguien más o no, España dependiendo de quien gobierne y así el resto de los países. No hay una voz, no hay una postura, no hay una opinión, no hay una acción. Por eso desde UPyD entendemos que es imprescindible que exista un “ministro de asuntos exteriores europeo” que hable por boca de todos y no cada cual diciendo lo que le parezca. Y es necesario, para avalar eso y sé que va a sonar raro, unas fuerzas armadas europeas. Profundizar en la política exterior común y en la defensa común implica desarrollar capacidades militares comunes, sino es un sinsentido.
Necesitamos que la Unión Bancaria tan renombrada sea una realidad ya. Un única moneda necesita un Sistema común. La política migratoria, relacionada con la política exterior, también debe ser común a todos los países que deben asumir de forma equilibrada sus beneficios y sus obligaciones. Hay que crear una Seguridad Social Europea que garantice un mínimo de servicios y de derechos a todos los europeos para no crear europeos de primera y europeos de segunda. Respecto al paro, y esto me parece que nadie más lo propone por más fundamental que sea, es imprescindible que los parados puedan cobrar su indemnización en cualquier país de la UE. Que un parado que no encuentra empleo viaje a buscarlo a otro país para, además, aprender o perfeccionar otro idioma no es una estafa, es aprovechar la riqueza que proporciona ser parte de la UE. E imposibilitarlo como sucede ahora es una negligencia por nuestra parte.
Hay algunas cosas más que llevamos en nuestro programa pero creo que con esto ya me estoy arriesgando mucho a aburrirles. Así que, para terminar, me gustaría plantear una pregunta que si no se han hecho, se harán. ¿Qué les garantiza que UPyD cumpla con estas propuestas? o, dicho de otra forma, ¿por qué UPyD no les va a defraudar como lo han hecho otras formaciones?
Podría decir que UPyD es un partido distinto a los demás, pero ustedes no tienen por que creerme. Porque mucha gente no me cree. UPyD elige a todos sus candidatos por primarias, elabora sus programas preguntando a todos sus afiliados, cuelga sus cuentas en la web y no lleva nunca a ningún proceso electoral a un imputado en sus listas. Pero la gente me dice que es porque no tenemos poder, que cuando lo tengamos... Ante eso o me cabreo o me callo. Y me callo.
Lo que hago últimamente es hablar no de lo que prometemos sino de lo que hacemos. Eso no se me puede rebatir. Así que les diré que Francisco Sosa Wagner, nuestro único eurodiputado de momento, decidió que lo menos que podía dedicarle a sus electores era trabajo. Así Sosa Wagner participa en dos comisiones del Parlamento y en tres Delegaciones. Es miembro de tres grupos de trabajo, uno sobre el Sahára, otros sobre los derechos de LGTB y otro sobre, es que a él le apasiona esto, Construcción del derecho administrativo europeo. Forma parte de la Conferencia de Presidentes (algo a lo que no tiene derecho per se) por invitación expresa del actual presidente del Parlamento Martin Schulz. Durante su mandato ha realizado 6333 votos, ha intervenido 150 veces en el pleno, ha hecho 2 informes como ponente, otros dos como ponente alternativo, ha expresado dos opiniones como ponente, otra más como ponente alternativo, ha presentado una propuesta de resolución, ha hecho dos declaraciones por escrito y ha presentado 255 preguntas parlamentarias.
Para saber si esto es mucho o poco permitirme dos comparaciones. La europarlamentaria Esther Herranz ha intervenido sólo 25 veces en el pleno. Ha hecho un informe, otro como ponente, ninguno como ponente alternativo, ocho propuestas de resolución, dos declaraciones por escrito, 64 preguntas por escrito y ha votado 5471 veces frente a las 6333 de Sosa. Y esto no está del todo mal. El señor Mayor Oreja, líder del PP hasta hace dos días en Europa, ha intervenido sólo 14 veces en el pleno. No ha emitido ningún informe, ni ninguna opinión, ni ha hecho declaraciones por escrito. Ha realizado 9 propuestas de resolución y una única pregunta parlamentaria. Estos datos están en la página web del Parlamento Europeo y no me los he invitado. Un último comentario, Sosa Wagner hizo todo su trabajo apoyado por cuatro asistentes. Esther Herranz hizo menos apoyado por tres ayudantes. Mayor Oreja hizo su trabajo, si se puede llamar así, ayudado por 13 asistentes.
Así que ¿por qué UPyD? Sencillo. Porque apostamos por Europa y porque, a los hechos me remito, trabajaremos por ella. El voto útil, algo de lo que van a oír de aquí al próximo domingo, es el voto a quien se hace merecedor de ello. Y UPyD se hace merecedor. De largo.





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