Razón de ser

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miércoles, 30 de julio de 2014

El molt honorable

Cada vez que defiendo que en UPyD no hay corruptos ni imputados siempre me dicen lo mismo: ya os llegará. Es cierto que por ahora tenemos pocos cargos de responsabilidad pero ya tenemos unos cuantos y aún así no ha pasado nada. Incluso hemos tenido algunos casos heroicos como los de Alcalá de Henares.
Pero la gente tiene razón. Ya nos llegará. Lamentablemente los seres humanos no somos perfectos y por más que algunos seamos (o creamos ser, ya veremos) íntegros y honestos en nuestras intenciones es difícil que entre miles de candidatos no existan algunas manzanas podridas. Por eso yo siempre respondo que el asunto no es exactamente tener o no tener corruptos entre las filas de un partido.
Es como se reaccione.
PP, PSOE, IU, CiU, UGT, CCOO... todos reaccionan igual. Defienden desde un primer momento al acusado de corrupción, apelan a la presunción de inocencia (que no respetan cuando el caso no es el propio) y atacan al juez o al policía que está investigando insinuando o afirmando la existencia de oscuras conspiraciones en el fondo de las investigaciones. Recuerden ustedes el caso que quieran, reciente o antiguo, y todos los citados anteriormente (y los que no he citado) han reaccionado igual.
En UPyD no tenemos corruptos, pero es que no les dejaríamos estar. Tenemos un exigente código de conducta que les obligaría a dejar su cargo (o se les expulsaría del partido si no lo hicieran). Y, como esto es un futurible que igual no les convence, sentamos las bases no llevando nunca a ningún imputado en ninguna lista electoral. Y somos los únicos en hacer esto. De hecho, en las pasadas elecciones municipales y autonómicas hubo un caso de alguien que estando ya en la lista le imputaron por algo ajeno a la política y a cualquier tipo de corrupción pero, no obstante, se le sacó inmediatamente de la misma. Porque, a falta de medios de comunicación que nos hagan caso, sólo tenemos nuestra palabra. Y la cumplimos.
Fuente: Publico.es
El señor Mas, que no es santo de mi devoción, dio ayer otro prefecto ejemplo de como no se debe reaccionar ante la corrupción. O, dicho de otra forma, de como se reacciona siempre en este país ante la corrupción. Escuché la rueda de prensa del reyezuelo autonómico (doblada al castellano en rne5, desde luego) y, por más que lo esperaba, no dejaba de asombrarme. No porque explicara, al final, que este asunto privado de Pujol no iba a afectar al proyecto soberanista. Eso es lo normal. Erre que erre y todo eso. Es un proyecto lleno de mentiras y que su alma espiritual haya robado también no es más que otra mentira más y no de las más grandes. El asombro, por más esperado repito, estribaba en el esfuerzo titánico que hizo el señor Mas por, reconociendo la falta de Pujol, defender su figura, transmitir apoyo, hablar de momentos tristes, de todas las facilidades que el señor Pujol había dado para despojarse de sus prebendas... Carajo, que el que era llamado “molt honorable” ha demostrado ser muy poco honorable. Que su familia está implicada en diversos casos de corrupción que les están acorralando. Que ha puesto excusas absurdas como que no le ha sido posible regularizar el asunto en 35 años (los diez últimos ya sin poder ni gobierno y con asistentes pagados por los catalanes para que le hubieran podido ayudar). Vamos, que es una vergüenza lo que este señor ha hecho y más vergüenza como se ha presentado casi como víctima en lugar de como culpable. Y desde CiU nadie se ha mostrado indignado por todo esto. Puedo entender la tristeza de ver un mito caído. Pero, ¿no indignarse? ¿No enfadarse? ¿No decir algo así como que “los hechos son intolerables”? ¿Negociar con Pujol la renuncia de las prebendas en lugar de exigirle esa renuncia?
Sé que no es de extrañar que el presidente Mas actuara así. No por lazos personales, que también. Al final, él también tiene o ha tenido dinero en Suiza por parte de su padre y milita en un partido que tiene su sede embargada por un caso de corrupción.
Lo dicho, no es cuestión de tener o no tener corruptos. Es cuestión de como se reacciona ante la corrupción.

Y aquí, hasta que se demuestre lo contrario, sólo da la talla UPyD. 

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