Razón de ser

Este Blog no es un blog oficial de UPyD. Lo aquí se diga, acertado o erróneo, lo digo yo.

miércoles, 6 de agosto de 2014

A cuento del CIS, pero a pesar de él

España, antes ya de sufrir la crisis económica de la que aún no salimos por más que el PP se dedique a anunciarnos el paraíso, sufría una crisis política. Esa crisis política estaba causada por muchos factores. La opacidad del sistema. Ningún partido se había molestado en demandar transparencia hasta que llegó UPyD. La ley electoral injusta. Las duplicidades y triplicidades. La corrupción que, no lo olvidemos, no pasaba factura a los partidos pues seguían saliendo elegidos los mismos a pesar de todos los escándalos. Una justicia dependiente de la política. Unos medios de comunicación que, como dice Savater (creo, o quizá Boadella) se distinguen entre públicos y concertados. Y, por vivir de las instituciones, esos medios no han hecho su trabajo como Cuarto Poder informando verazmente en lugar de tratar de vender su línea ideológica a cualquier precio. Miles de municipios con miles de alcaldes cada cual como reyezuelo manteniendo el sistema caciquil tan antiguo y tan detestable. Derroche de dinero en infraestructuras ruinosas e inútiles que, nuevamente, no tenía coste para los políticos pues los ciudadanos les seguían votando. Y, para terminar por más que esta lista precisaría muchas más entradas, los nacionalistas voraces e insolidarios rapiñando y peleándose para tratar de demostrar que ellos son mejores que el resto (de eso va el nacionalismo, de decir “yo soy mejor que tú y por eso exijo un trato diferenciado” o “no somos iguales y me ofende que pienses que sí”). Unos nacionalistas alentados y alimentados para su propia conveniencia por el PP y el PSOE, claro.
Estos y más aspectos estaban (están) desgastando la estructura democrática de España. La llegada de la crisis económica sólo sirvió para poner en evidencia de forma más patente todo. Y para alargar una crisis que, por haber sido tan mal gestionada pues nuestros partidos tradicionales son incapaces de mirar más allá de su propio resultado electoral, se está prolongando mucho más de lo que los ciudadanos pueden soportar.
Al hilo de esta crisis política han surgido muchos partidos pero sólo tres han logrado una cierta repercusión y presencia. Uno de ámbito regional que está tratando de ampliar su ámbito a todo el país (ya veremos si lo logra), Ciudadanos. Otro que ha ido creciendo poco a poco asegurando una base de electores a base de propuestas de regeneración democrática, UPyD. Y un tercero que ha irrumpido con una fuerza arrolladora y al que todas las encuestas auguran un futuro más que asegurado, Podemos.
En este blog ya he dicho más de una vez que las encuestas, encuestas son. No les doy demasiada validez. Siempre me pregunto que grado de fiabilidad pueden tener preguntando a 2500 personas y extrapolando las respuestas a toda la nación. Y este último CIS no es la excepción. Tiene resultados anómalos. Como que más gente recuerda haber votado al PSOE que al PP en las pasadas europeas. O que a Podemos recuerda haberle votado mucha más gente de la que le votó. O, y esto no es un resultado sino parte de la encuesta, me sorprende que en algunos momentos preguntan por partidos incluyendo a Podemos y en otros no esté incluido en la pregunta. Así, por ejemplo, nos quedamos sin saber qué porcentaje de españoles no votaría nunca a Podemos mientras que sí lo sabemos sobre el resto de los partidos. Y es un dato tan relevante como otro cualquiera. A no ser que yo sea el único español que no votaría nunca a Podemos, claro.
Fuente: El País
Pero es absurdo buscar excusas. El último CIS es un varapalo para las expectativas electorales de UPyD. De los dos partidos de ámbito nacional nacidos en esta crisis, y en contra de todo lo que yo pienso, no es UPyD sino Podemos el partido que la gente ve como algo nuevo y algo que puede cambiar esta democracia. Aciertan, desde luego, Podemos puede cambiarla. Cambiarla hasta hacerla desaparecer. Pero es sólo una opinión.
Lo curioso es que, olvidando mis temores y vaticinios sobre Podemos, la idea base de los dos partidos es muy sencilla. Ambos partidos defienden la necesidad de hacer otra política y de diferenciarse todo lo posible de los partidos tradicionales. Ambos defendemos la regeneración de la democracia, las primarias, la participación ciudadana, una ley electoral más justa, una transparencia en las administraciones, la eliminación de prebendas y privilegios de la clase política... Sólo que UPyD comenzó a decir todo esto y mucho más hace seis años y Podemos, entrando mucho más tarde en el juego, ha logrado que la gente se lo compre.
Se me escapan las razones. Sé que el apoyo mediático que ha tenido su líder con horas y horas de televisión no lo hemos tenido nosotros ni de coña. Ni al principio, ni cuando logramos cinco diputados, ni ahora. Sé que, además de salir en la tele cada dos por tres, ahora es el juguete de los medios escritos y todos, todos, no dejan escapar un día sin una noticia, una columna o lo que sea hablando de Podemos. Algo que, nuevamente, no ha pasado con UPyD. Incluso cuando proponen cosas que otros hemos propuesto antes, parecen una novedad en ellos. No digamos nada cuando repiten sus ideas de no pagar la deuda y cosas así (pregunten en Argentina, por favor) tan exclusivas.
¿Será por su ideología? En España la gente se autodefine como de izquierdas mayoritariamente. UPyD ha apostado definitivamente por buscar algo distinto al blanco y negro de las ideologías tradicional en el que se siente tan a gusto un partido “nuevo” como Podemos y parece que a los españoles les sigue gustando la dicotomía izquierda-derecha, buenos-malos. Como si no hubiera buenas y malas ideas en ambas ideologías, como si ambas ideologías, llevadas a sus extremos, no hubieran sido un desastre siempre.
¿Será simplemente que han llegado en el momento justo? También pienso a veces que UPyD nació demasiado pronto. Canalizó la ilusión por algo nuevo de aquellos muy cafeteros que se preocupaban por la política entonces y que ya veían que algo iba mal. Pero el grueso de la gente siguió a lo suyo, con el fútbol, el sálvame y votando mayoritariamente al PP y al PSOE. Ahora, la inacción de estos dos partidos (o su inutilidad) ha terminado por enquistar no sólo la crisis económica sino la política. La gente, de repente, ha abierto los ojos. Y se han encontrado, como en el cuento de Monterroso, con Pablo Iglesias. Ideas de dinosaurio pero que suenan frescas y nuevas. El momento justo.
No lo sé. Antes he dicho que la idea base de Podemos y UPyD fue la misma. Cambiarlo todo. Lo que es muy distinto es cómo. Escuchando a Iglesias y a Monedero, leyendo no sólo su programa sino lo que ellos escriben o dicen en conferencias, uno comprende que el núcleo duro de Podemos no cree en esta democracia. No quiero decir que no crean en la democracia. No lo sé. Si creen en una democracia no es en una que yo conozca y crea pero tampoco quiero decir que sean dictadores ni nada de eso (de momento). Pero es evidente que quieren no cambiar sino derrotar a esta democracia para hacer surgir otra distinta.
Yo no puedo ver las cosas así. Y, afortunadamente, UPyD tampoco. UPyD quiere cambiarlo todo, pero respetando la ley y el modelo democráticoque nos hemos dado. Una de las cosas que más rechazo me produce de Podemos (además del tema de ETA, claro) es escucharles hablar de la Transición. Disto mucho de decir que fue un tiempo modélico y maravilloso. Había tensiones, problemas y amenazas, muchas amenazas. De los extremos, de izquierda y derecha más los malnacidos totalitarios de ETA. Pero, por más que se niegue ese tiempo, yo, que no lo viví, no puedo dejar de pensar que allí se sentaron las bases de una democracia que nos ha dado el mejor tiempo de la historia de España. Que no quiere decir que ahora España sea la bomba y que estos años hayan sido jauja. Ni que la Constitución sea la panacea de todo y absolutamente perfecta (de hecho UPyD nació con el compromiso de reformarla en profundidad). Pero la historia de España está llena de turbulencias, de crisis, de conflictos internos, de muertes y de dictaduras. Junto a un pobreza milenaria entre muchos de sus habitantes.
En esta democracia se han cometido terribles errores. Se ha derrochado dinero a espuertas. Se han producido horrorosos casos de corrupción (que no hemos castigado los ciudadanos con la negación de nuestro voto a esos partidos) y hemos gestionado de pena el asunto de las Comunidades Autónomas. Pero el avance ha sido brutal. La escolarización, la Sanidad, la seguridad ciudadana, el progreso económico, la libertad de prensa (mal usada pero existe), las obras para unir pueblos y sacarlos del olvido. España ha progresado. Podría haberlo hecho mejor. Podría haber tenido otros gobernantes que ante esta crisis hubieran sabido responder de otra forma para evitar a millones de españoles el sufrimiento que han (hemos) padecido. Pero el cambio que se ha producido en España me parece absolutamente maravilloso.
Por eso no comprendo que entre el cambio sereno y sincero de UPyD o las ganas de quemarlo todo de Podemos la gente opte por lo segundo. Imagino que en tiempos de zozobra los ánimos se exaltan y quien más grita gana más adeptos. Así tenemos, en Cataluña, como ERC (otra de exaltados) gana con mucho a CiU y al resto de los partidos (que son también para echar de comer aparte, claro).
No obstante, sea una estrategia de éxito o no, me gusta la de UPyD. Prefiero un partido que no miente, que no hace propuestas irracionales o irrealizables a sabiendas pero que venden bien, que quiere cambiar las administraciones o la Constitución o las leyes respetando el procedimiento tasado, que comprende que los Diputados SÍ nos representan por más que ellos (los diputados) lo hayan olvidado y que lo que hay que hacer es recordárselo, que sabe que la política no es un espectáculo sino que exige un trabajo real en las instituciones, que opina que hay que tomar las decisiones que son correctas y no las que los medios quieren escuchar, que la mejor manera de parecer honestos es serlo, que el ejemplo (ser transparentes, no llevar imputados, tener primarias...) es la mejor campaña electoral que podemos tener...
Puede, como muchos temen, que UPyD finalmente se diluya entre los radicales. No lo creo, pero puede ser. Sólo sé que yo no podría creer en otro proyecto. 

2 comentarios:

  1. ¿Y que pasaría si Podemos fuera una creación artificial del Partido Popular? Analicemos los HECHOS. 1.- Antes de irrumpir Podemos, IU y UPyD eran los favoritos para captar los votos desencantados con el bipartidismo. 2.- Después, la oposición al PP ha quedado atomizada y dividida 3.- El PP es prácticamente inmune al avance de Podemos 4.- ¿Cuándo ha permitido el poder bipartidista que un rostro y unas ideas políticas se colaran en los hogares de millones de españoles a través de los canales de TV ? 5.-Si nos atenemos a la regla de que el principal sospechoso es el principal beneficiado, podremos hacernos una idea de que tal vez todo fue premeditado 6.- La prueba del algodón vendrá cuando el PP se arrogue el liderazgo contra la barbarie radical que amenaza la política española. Entonces sabremos quién ha creado al monstruo y por qué.

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  2. Sí, es algo que ya he oído y pensado. Del mismo modo que dicen que Mitterrand creó el Frente Nacional para comerse a la derecha. Sólo que ahora en Francia parece que la cosa está entre la derecha y la extrema derecha, así que estos inventos los carga el diablo.
    En España desde luego es sospechoso el apoyo que le ha dado el grupo Planeta a través de La Sexta.
    Pero tampoco se puede minimizar a Podemos como una creación de alguien. Que su presencia ha sido sobredimensionada, desde luego. Que Podemos recoge un sentir que existía en la calle vía 15M y otros movimientos sociales, también. Han creado un conglomerado en el que todo vale y todo es fagocitado como un todo sin importar el cómo y el por qué,

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