Razón de ser

Este Blog no es un blog oficial de UPyD. Lo aquí se diga, acertado o erróneo, lo digo yo.

lunes, 20 de octubre de 2014

Sobre Francisco Sosa Wagner y las batallas perdidas

Por más que comprendo muchas de las decisiones tomadas en este caso por el Consejo de Dirección de UPyD yo, la verdad, es que no me alegro nada de que Francisco Sosa Wagner haya dejado su escaño y su partido. A pesar de demostrarse en fechas recientes como una persona con mucha soberbia intelectual y con un ego de proporciones bastante considerables, ésta sí es una pérdida sensible. Se ha ido gente del partido haciendo mucho ruido, obteniendo un injustificado eco mediático, que a pesar de la opinión que tengan de sí mismos no son ni los más listos ni los más inteligentes ni los mejores, antes al contrario. Pero, y es una opinión, la altura intelectual, la capacidad de crear un discurso lógico y el amplio nivel de conocimientos en su materia (derecho administrativo) son atributos que ni puedo ni quiero negarle al señor Sosa Wagner. Estoy seguro que echaremos de menos su participación.
Pero también quiero dejar claro que el máximo responsable de esta situación, a quien yo le echo el porcentaje mayor de culpa de haber llegado a un callejón donde la salida del partido era la única opción lógica, es también del señor Sosa Wagner. Sin ningún tipo de duda.
Ya he explicado que el problema no es sacar el debate de Ciudadanos. Él insiste en explicar que es ese tema el que ha provocado sus disensiones con el Consejo de Dirección (o con Rosa Díez como él y todos los críticos insisten en personalizar). Pero lo que calla, y lo calla adrede, es que en ese Consejo Político en el que se le atacó tanto como no deja de recordar también se le explicó por activa y por pasiva que a los miembros del partido que batallamos en el día a día de UPyD lejos de Madrid, lejos del Consejo de Dirección, lejos de los micrófonos de los medios (qué más quisiéramos que un poco de caso) lo que nos dolió fueron las mentiras sobre el autoritarismo, sobre las gestoras de los Consejos territoriales y sobre las expulsiones masivas de afiliados. Parece que no quiere recordar.
Fuente: elEconomista.es
Yo estuve en ese Consejo Político. Y es cierto que hubo compañeros que perdieron las formas. Es cierto que hubo compañeros que dijeron cosas que me parecieron inapropiadas. Hasta el punto de que yo, que también intervine, comencé defendiendo al europarlamentario de aquello que me había parecido excesivo por más cabreado que estaba con él. Sobre todo le defendí en la cuestión económica. No nos puede parecer su sueldo excesivo cuando estamos enfadados con él y razonable cuando nos parece que hace un trabajo excelente. (Al margen de que yo sostengo que quiero buenos sueldos en política para atraer a los mejores y no sueldos magros que sólo atraerán a los mediocres. Pero eso es otra historia).
Pero yo saqué varias cosas en claro de ese Consejo. El señor Sosa aceptó las disculpas (de aquella manera) de Carlos y de Irene en la reunión, para luego seguir arremetiendo por los insultos en cuanto salió de la reunión. Rosa, en su intervención, nos explicó que las desavenencias con Sosa habían comenzado mucho antes del célebre artículo sobre Ciudadanos y la dictadura en UPyD. Nos explicó como a Sosa casi le daba igual estar en un grupo parlamentario que en otro con tal de estar en alguno. Que sus razones para votar a Juncker no eran que a él le hubiera convencido con su programa sino que había aceptado el compadreo entre los grupos y que como el grupo liberal apoyaba a Juncker, a cambio de su tajada de poder, debíamos hacer lo que el grupo liberal quería. Que negaba no la ascendencia del Consejo de Dirección sobre el grupo institucional en Europa sino la mera posibilidad de que el Consejo de Dirección opinara sobre el sentido de los votos de los eurodiputados (que tienen libertad de voto y a Sosa no se le ha sancionado por votar en contra de lo que propone el partido nunca). Estas acusaciones me parecieron muy graves pero lo peor es como él, en su réplica, no negó ninguna de ellas. Se limitó a explicarnos con el tono con el que se trata a un niño que “nosotros no sabíamos como funcionaban las cosas en Europa”. Esta frase me pareció gravísima. Esta frase es el resumen perfecto de como España ha llegado a ser la democracia defectuosa que es. Porque las cosas funcionan así. Aquí se acepta la factura sin iva, porque así funcionan las cosas. Aquí se acuerdan contratos en palcos de fútbol, porque así funcionan las cosas. Aquí el PP y el PSOE se reparten los sillones del Poder Judicial porque así funcionan las cosas. Y en Europa, según Sosa, hay que apoyar a un mal candidato porque los pactos a espaldas de los votantes son así. Grave y lamentable.
La guinda de ese acto que fue el Consejo Político extraordinario fue escucharle mentir en los medios cuando acabó. Él salió diciendo que, mientras Rosa había tenido tiempo ilimitado para intervenir, que lo tuvo, él había tenido dos turnos de cinco minutos cada uno. Y eso es una mentira grosera. Los que tuvimos esos turnos de cinco minutos fuimos los demás Consejeros pero él, y así comenzó su propia intervención, no estaba concernido por ese limite temporal en vista de todas las respuestas que tenía que dar.
Resumiendo. Los ataques a Sosa no fueron por proponer lo de C's sino por mentir sobre el partido dando alas a unas mentiras ya arraigadas. Las tiranteces con el Consejo de Dirección venían de antes del dichoso artículo. Después del dichoso artículo Sosa ha seguido votando en contra de los argumentos de UPyD, caso de Cañete, sin dar muchas explicaciones. Sosa no admitió en ningún momento ningún error, no admitió haberse equivocado absolutamente en nada y no negó ninguna de las acusaciones graves que se le hicieron. Toda su respuesta fue que no “sabemos como se hacen las cosas en Europa”. Es decir, lamento la pérdida de Sosa, pero no ha sido sólo culpa del Consejo de Dirección como él dice ni ha sido, por supuesto, cesado. Era libre antes de irse de UPyD. Era libre incluso de mentir. Y lo hizo.


Pero es evidente que UPyD ha salido derrotado de todo esto.
Hace tiempo, antes de Sosa, que hemos perdido dos batallas. Las hemos perdido sin saber muy bien cómo (al menos sin que lo sepa yo).
En primer lugar hemos perdido la bandera de la regeneración democrática. Ignoro porqué a pesar de todos los gestos, a pesar de haber demostrado coherencia y honestidad en todas las instituciones (aún recuerdo como se destapó lo de los coches oficiales del Ayuntamiento de Madrid gracias a los concejales de UPyD), la bandera de la regeneración ahora está en manos de Podemos. Esto es así. Pero es otra historia y son otras las soluciones.
Y hemos perdido la batalla de los medios frente al hipotético autoritarismo en UPyD. Por más que en UPyD se debate de todo, hay votaciones para cualquier cosa, nos hemos dado unos estatutos muy buenos, hemos creado un armazón que garantiza la vida democrática del partido, las primarias son obligatorias... por más que hemos hecho todo esto es cierto que ha calado ya la imagen de que este partido lo dirige con mano de hierro Rosa Díez. Sé que es falso. Sé que no es así. Tengo ya seis años de experiencia en este partido. Seis años en los que sólo he tenido conflictos con gente que ahora no está y que, precisamente, lo que pretendieron fue imponer su voluntad porque ostentaban el poder y que, paradoja, cuando se fueron acusaron al partido de hacer lo que ellos habían pretendido sin éxito. Pero da igual. Rosa es una tirana en la opinión general y no va a calar otra idea por más que trabajemos en ello.
Sigo creyendo que es la mejor portavoz que podemos tener, y sigo creyendo que solicitar su cambio es un error y una victoria que se otorga no a la democracia sino a adversarios que sólo quieren destruir a UPyD. Pero me temo que sólo el cambio de líder puede hacer que esa batalla perdida del autoritarismo (repito que falso) la ganemos algún día. Esta es la cruda realidad. Las mentiras calan. Y, a veces, la verdad no puede vencer.
Gracias, con toda mi ironía, Francisco Sosa Wagner por haber ayudado tanto a esas mentiras. Puede estar orgulloso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario